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¿QUE SENTIDO TIENE EL ARTE HOY?

(El arte de sentirse realizado)

¿QUE SENTIDO TIENE EL ARTE HOY?

El arte: la escultura, la pintura, la música o la poesía siempre han tenido sentido. Justo el sentido de todo aquello que es prescindible, y justo su prescindibilidad es lo que lo hace tan humano.

Entiendo por humano, por ser humano, con toda su complejidad y variedad, el ser que tiene los pies en el suelo, con las mismas necesidades y emociones que un animal, pero con otra cualidad que lo proyecta hacia el infinito: el deseo de fundirse con el universo, la aspiración espiritual, el sentido estético, la sabiduría. El ser humano para mi es eso, el intento de crear un puente entre la tierra y el cielo.

Nuestra vida como especie no es vida si se queda circunscrita a la supervivencia, y la única satisfacción que tenemos es la de cubrir las necesidades materiales.

Uno se vuelve humano cuando al amar, su amor se multiplica y abraza todo el universo.

Lo que nos hace humanos, lo que nos hace crecer como personas es todo lo que acontece a partir de haber cubierto las necesidades materiales. Por eso, el arte ha estado siempre presente en todas las culturas y en todos los momentos históricos.

No obstante eso, en todo acto creativo hay un factor de voluntad, aquel “plus” necesario para saber donde ponemos el acento. El acento de nuestra energía, el acento de nuestra vitalidad o del rumbo que queremos que tengan nuestros sueños. Y justo es aquí donde creo que es especialmente necesario hablar de la importancia del arte hoy.

Periódicamente a lo largo de la historia de la humanidad ha habido periodos grises, poco artísticos y creativos, periodos en que hemos creído o nos han hecho creer que la vida podía ser sometida, a través del miedo y de la alienación. Periodos así han conducido a un empobrecimiento que se va retroalimentando, creando en nuestro interior la sensación de formar parte de un mecanismo inalterable y sin sentido.

Por el contrario, en el preciso instante en que uno toma contacto con aquello que hay en lo más profundo, automáticamente le invade la sensación de que le crecen alas, que todo tiene un sentido y que todo y todo el mundo es cercano. Uno se da cuenta enseguida hasta que punto forma parte del universo pudiendo ver al mismo tiempo el cambio constante al que está todo sometido junto con aquello que es inalterable: el sentido; la quietud y la serenidad que nos remiten mucho mas allá de nosotros.

Conectando finalmente la tierra con el cielo.

Vivir esto, entendiendo el arte como un medio para poder realizar nuestras aspiraciones mas profundas, es una decisión. Y está dentro de cada uno de nosotros. Como creadores o como receptores.

Escrito por MERCÈ RIVERA (Escultora)
Contacto: http://merceribera.plisweb.com


MONA HATOUM

(Exposición en la Fundación Miró)

Mona Hatoum La había dejado en 2009 en Venecia, en la fundación Querini-Stampalia. Allí nos había desvelado sus splashes, sus alfombras donde había recortado el mundo siguiendo el estilo Boetti, y sus hilos espinados que pendían del techo. La artista nacida en Beirut, en el seno de una familia palestina, no olvida su pasado, es más: en cada obra lo reafirma. Realiza mapas de ciudades en 3D, evidenciando las zonas que fueron bombardeadas, con el objetivo de marcar constantemente en el público y en ella el conocimiento de una catástrofe, como puede ser un bombardeo. No hay solución al tema de la guerra por parte del artista, ni por parte del mundo. Si la artista sigue haciendo del conflicto el tema fundamental de su obra, es porque así es todavía en todo el mundo. ¿O acaso años de políticas humanitarias y de derechos humanos han logrado solucionarlo? ¡Ojalá!

No esperaba un gran cambio desde la exposición del 2009, ¡pero tampoco volver a encontrarme muchas de las obras que ya había conocido! ¿Crisis de la creatividad? No exactamente. La exposición en la fundación Miró tiene también piezas nuevas muy interesantes. Nos desvela una Mona Hatoum, según mi opinión, menos atormentada. Su estilo inconfundible la lleva a seguir utilizando herramientas de la cocina, así sean cuchillos o gratas, para construir otros objetos de uso diario, dándole una acepción de incomodidad. Pero no tan incomodos como hace algunos años. En un momento donde con el dinero, quieren convencernos que se están agotando también las esperanzas, Mona Hatoum saca un mensaje positivo: es verdad que seguimos sufriendo (sus objetos de dolor no cambian), pero también es verdad que no hay que dejar de ver más allá de lo negativo que todo parece. Así que, ¡adelante! No nos dejemos horrorizar por la vista del aparato digestivo, allí donde tendríamos que ver comida: mientras funcione, seguimos vivos.

Han habido demasiadas lecturas negativas de la obra de la artista, para mí. No cabe duda que su visión de la realidad sea cruel y macabra en muchos aspectos, pero no por eso el leitmotiv de toda su creación debe ser un mensaje de desesperación. Siempre he pensado que en el fondo, ella quiere enfrentar el espectador con el sufrimiento y el dolor con el objetivo de moverle a reflexionar sobre su verdadero significado. Años de vacas grasas, como dice un conocido dicho italiano, nos han supuesto un vivir bueno, con todas las comodidades y con todas las facilitaciones que podíamos permitirnos.

En estos años, la producción de la Hatoum se enfocaba sobre lo malo de los crímenes bélicos y sobre una reflexión sobre la hostilidad que esconden los objetos del día a día. Nos horrorizaban, pero qué decir: eran el resultado de la visión de la realidad de la artista. Ahora que las cosas no son tan fáciles, Mona Hatoum vuelve a presentar los mismos objetos, pero mientras que antes lo hacía como denuncia, ahora lo hace con un mensaje esperanzador. Mirémonos alrededor: cualquier guerra, cualquier objeto de cocina, cualquier momento que pasamos con los demás, es una ocasión para reflexionar sobre el hecho de que no hay que llegar hasta la muerte para apreciar la vida. Si nos enfrenta a la crueldad del mundo, no nos dejemos horrorizar: detrás habrá humanidad.

Escrito por ANNA STELLA (Mediadora Cultural)
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El IVA de la cultura sube al 21%

(O cómo ahogar un sector que ya se tambaleaba)

El IVA de la cultura sube al 21% Estaba ya siendo este, el 2012, un año complicado, y va entonces y llega el verano, y nos relajamos un poco todos, pensando en el buen tiempo, las terracitas y la ropa ligera, pero resulta que se avecinaba tormenta.

Y llegó. Con premeditación y alevosía se nos anunciaba el pasado 12 de julio el mayor varapalo que la industria cultural se podía esperar, la subida del IVA en 13 puntos.

Y así, de golpe, la cultura pasaba de un IVA reducido (y por lo tanto entenderse como un bien necesario) a un IVA general (y por lo tanto pasar a entenderse como un bien superfluo o simplemente un lujo).

Las entradas de cines, teatros, conciertos, exposiciones y demás manifestaciones pasarán este próximo septiembre a ser mucho menos asequibles para el consumidor, sin que ello implique un mayor beneficio para artistas, gestores de sala, programadores, ni ningún implicado en estos procesos. ¿Quién gana entonces? Esta claro que la cultura no.

Creo que es fácil llegar a una conclusión unánime: esta subida acabará repercutiendo en la disminución del consumo y por lo tanto en disminución de la producción cultural ¿es esto lo queremos? pues parece que si es lo que quiere el Gobierno, quien sin embargo, ha dejado fuera de esta tremenda subida de precio a sus preciados “toros”, por quienes tanto lucharon para hacerlos formar parte del Ministerio de Cultura (cuando este país aún usaba de eso) y ahora siguen pastando a sus anchas en un IVA reducido.

Por suerte las reacciones de productores, exhibidores y distribuidores de todos los ámbitos culturales no se han hecho esperar. Pero también las muchas voces anónimas de quienes no son directores, ni cantantes, ni dueños de salas, pero son personas que disfrutan de la cultura, y quieren seguir disfrutando de ella, solos, en pareja, en familia… Y yo, yo soy una de esas voces anónimas que sigo creyendo que la cultura es un pilar indispensable en el estado del bienestar y el futuro de este país, y me sumo, me sumo a todos y cada uno de ellos al decir:

LA CULTURA NO ES UN LUJO.

Escrito por BEA AYUSO (Gestora Cultural)
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MECAL AIR, la noche en corto

(14 de julio 2012- No te estoy vendiendo nada (Especial publicidad creativa))

MECAL AIR - La noche en corto Son las nueve y media de la noche en Montjuïc. La atmósfera es muy relajada: sentados sobre sillas, sillitas o simplemente sobre almohadas, los espectadores esperan, comiendo algo que se han traído en un tupper, fumando un porrito, tomando una cerveza, o simplemente charlando. Empieza a oscurecer, la proyección sobre la pantalla se hace más nítida y la música baja. ¡Que comience la noche de cortometrajes de Mecal Air 2012

Es la noche de los cortos comerciales y publicitarios, y como previsible, la mayoría tiene a que ver con coches, marcas conocidas y con campañas de sensibilización contra el SIDA o el maltrato animal. Cada uno merecería una reseña, en cuanto cada uno es un bagaje de soluciones artísticas y semánticas geniales. Me limito a reportar los que más me han impresionado. La chaqueta Heavy Blue de Tommy Hilfiger pasa de persona en persona y vive una noche de película. Divierte e impresiona el gato de Smutley (AIDES), para el cual cada escena es una nueva relación sexual desprotegida con un animal distinto. Conclusión: él tiene nueve vidas, nosotros nada más una para protegernos. Rodrigo Grau en Braids, ganador del oro en Cannes en 2011, hace crecer trenzas a una familia que se enamora del nuevo novio de la hija. Dads in brief de Nico & Martín, recomienda comprar BGH acondicionadores, para no tener que ver el padre que anda en calzoncillos frente a todo el mundo. Irreverente la solución de Tokyoplastic London para el spot del Whistler Film Festival 2011, donde detrás de una princesa encerrada en la torre, se esconde una sangrienta narcotraficante. BETC Paris con The Bear, realiza la publicidad más genial que haya visto hasta el momento para Canal Plus, Francia: un oso que después de haber sido alfombra, decide ser director de cine.

El festival ha sido un buen momento de revisión de viejas glorias, para los amantes del género, y de sana reflexión y sanas carcajadas para todos. El Pueblo Español, como cada año, hace vivir a Barcelona un corto verano denso de ofertas.

Escrito por ANNA STELLA (Mediadora Cultural)
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Los sinsabores del sector Cultural

(La cultura, un sector eternamente precario)

Imagen ilustrativa de la noticia - La cultura, un sector eternamente precario Estamos en tiempos difíciles, y no se deja de repetir esa indecente cifra de 5 millones de parados que tanto alimenta titulares, la búsqueda “ansiosa” de un puesto de trabajo se ha convertido en el principal objetivo de miles de hogares, y suerte la de aquellos que decidieron escoger un sector emergente, pero ¿que pasa con aquellos que quisimos hacer de la cultura nuestro futuro?

El sector cultural está en crisis, como tantos otros, si bien aporta un 3,6% del PIB español (y me pregunto si en esta cifra está considerada toda la economía sumergida y los pagos “bajo mano” que genera este sector y que nadie se preocupa por regularizar). Nunca fue fácil aquello de dedicarse a la cultura (y ganarse la vida con ello), y aún menos ahora cuando ni siquiera tenemos en este País un Ministerio de Cultura, y que nuestra querida materia ocupa un discreto lugar en un cajón desastre llamado Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, donde la palabra “cultura” se pierde ante dos conceptos tan distantes como la Educación y el Deporte. Sumemos a ello la reciente reforma laboral, que poco tiene que ofrecer a los trabajadores, y mucho a los empresarios, y veremos mercantilizado aún más un sector que quería ser artístico y cada vez es más industrial.

Y muchos nos quejamos, y se leen lamentos por doquier, ¿pero cuantos no somos culpables de formar parte de un sistema corrupto? un sistema en el que aceptamos sueldos irrisorios, puestos de supuesto becario, condiciones desproporcionadas y contratos en fraude de ley que ni reflejan nuestra condición laboral real ni cumplen con los convenios por lo que tanto se luchó un día. Muchos aceptan todo esto y más, amparados en aquello de “es lo que hay” o “no tengo otra opción” y así, continuamos alimentando un sistema en el que difícilmente llegaremos lejos, pero un tal Millet sigue campando a sus anchas, el Liceu se plantea un ERE del 90% de la plantilla y Oriol Pérez Treviño (Director del Auditori) se dedica a utilizar la tarjeta de empresa para “empresas” personales.

Y así estamos, tragando y aceptando, sorprendiéndonos con cada caso, pero sorprendiéndonos aún más cuando vemos que nada cambia y todo vuelve a repetirse, como en un bucle. Es inevitable preguntarse ¿cuál es el precio de dedicarte a lo que te gusta, a lo que te apasiona? Cuantos no se habrán cuestionado, más de una vez, porqué no se dedicaron a la ingeniera o a la informática…

Imagen: Forges.

Escrito por BEA AYUSO (Gestora Cultural)
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Lírica y compromiso social

(Nacho Vegas - Palau de la Música Catalana 27 de enero 2012)

Imagen ilustrativa de la noticia - Nacho Vegas - Palau de la Música Catalana 27 de enero 2012 “Canciones de desamor y resistencia”. Así es como el cantautor gijonés Nacho Vegas definió el concierto que realizó el 27 de enero en el Palau de la Música de Barcelona en el marco del Festival del Mil•leni 2012.

El asturiano aprovechó parte del concierto para rememorar cantos de nuestra historia que siguen estando vivos por su significación y compromiso. La cita fue “un encuentro entre amigos” según el músico. El barcelonés Raúl Fernández, conocido como Refree, fue el primero en subir al escenario. Gallo rojo, gallo negro de Chicho Sánchez Ferlosio fue el tema escogido. “Raúl háblanos un poco de esta canción” le dijo el músico asturiano. “Es un tema que ha tenido poca repercusión pero es una obligación tocarlo en momentos como éstos”, contestó un Refree que estuvo brillante y que recibió una sonora ovación del público.

Otros de los que acompañaron a Vegas fueron Roberto Herreros y Fernando Alfaro. Con Herreros, al que presentó como “el gran azote de la socialdemocracia” cantó con orgullo Esta tierra es nuestra, de Woody Guthrie. Con Alfaro, el himno minero asturiano El pozo de María Luisa.

Y entre las colaboraciones no faltaron las hermanas Mar y Alicia Álvarez de Pauline en la playa como coristas de Vegas. El trío emocionó con la adaptación en bable de El partisano de Leonard Cohen, un canto contra el fascismo alusivo a la Segunda Guerra Mundial. Y siguió con dos temas del álbum “La zona sucia” (2011), Perplejidad y Taberneros. De este mismo álbum pertenecen las dos canciones con las que Vegas abrió el concierto: Cuando te canses de mí y La gran broma final.

Entre colaboración y colaboración, Vegas y su banda tocaron La fiesta, Marquesita y Cómo hacer crack, temas de su último trabajo titulado también “Cómo hacer crack” (2011). Esta vez, el músico, que en una entrevista dijo que creía que su voz era “lo peor” de sus discos, ha grabado un LP de seis canciones, autoeditado y publicado con una licencia copyleft.

Durante el recital, Vegas incluyó trabajos de álbumes más antiguos y poco habituales como Hablando de Marlén de “Esto no es una salida” (2005), y las que ofreció como premio al público cuando ya había acabado formalmente el programa del concierto: Ocho y medio y La noche más larga de “Desaparezca aquí” (2005).

Una vez finalizado el bis, el publico siguió pidiendo al músico más canciones. “Que salga Nacho!, que salga Nacho!”, “Naaa-choooo, Naaaa-chooo” gritaban algunas voces de la gradería. Pero el músico no reapareció y dió por finalizado un concierto de dos horas de duración, en el que a momentos dejó de lado su universo particular para cantar contra las contradicciones del mundo de hoy. Como dice en uno de sus temas, “hay mil maneras de contar la misma historia y sólo una de ellas se aproximará algo a la verdad”.

Fotografía: Martí Ferrer.

Escrito por CRISTINA AZQUETA (Periodísta)
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MÚSICA PARA CELEBRAR QUE ESTAMOS VIVOS

(Cosas que los nietos deberían saber) - Biografía de Mark Oliver Everett, líder del grupo de rock "The Eels"

Imagen ilustrativa de la noticia - Cosas que los nietos deberían saber El llamado "mal fario" no entiende de éxito ni de talento. Hay quien sin merecerlo vive acompañado de la desdicha a lo largo de toda su vida. Mark Oliver Everett, cantante y compositor del grupo californiano de rock “The Eels” nacido a principios de los noventa, deja testimonio de su particular y asombrosa historia en el primer volumen de su biografía titulado “Cosas que los nietos deberían saber”. En ella, el músico describe, con buenas dosis de humor y cinismo, una trayectoria vital enfrentada de modo inexpugnable a un destino marcado alucinantemente por la fatalidad.

Pocas cosas de las que el músico cuenta en el libro le subirían el ánimo a uno. Al fracaso general con las mujeres se le suman las duras y asombrosas tragedias familiares que lo dejaran solo, como único superviviente de su estirpe. ¿Qué es pues lo que hará que un tipo con tal inclinación a la desgracia decida no tirar la toalla? La música será para Everett la única salvación cuando esté al borde del precipicio y cuando lo más fácil sea dejarse caer. Compondrá compulsivamente en el sótano de su casa como válvula de escape y alumbrará allí las canciones que más tarde le proporcionaran éxito y notoriedad profesional; corroborando aquello que Rodrigo Fresan señala en el prólogo: las desgracias hacen mejores canciones. Y aunque pueda parecer lo contrario, muchos de sus trabajos tendrán un enfoque positivo: "historias trágicas cantadas con una triunfante sonrisa vencida", según Fresán.

No es el tipo de biografía que desmitifica al ídolo admirado y, en ocasiones, sobrevalorado. El relato nos descubre a un tipo realmente interesante alejado de los tópicos asociados a una estrella de rock, e incluso despierta la curiosidad de los que nunca han sido fans del artista. Otros, los que quizá empezaron a conocerle suspendidos en el aire, con los cascos en los oídos y siguiendo el ritmo del desconcertante “Novocaine for the soul” de su álbum debut “Beatiful Freak”(1996), han cambiado la manera de escuchar su música. Ahora lo miran con unas gafas mejor graduadas, entienden sus canciones y seguro que siguen sus pasos más de cerca. El realizador del famoso videoclip de esta canción, que hace referencia al primer anestésico local sintético (la novocaína o procaína), se inspiró en Mary Poppins para hacer volar a los miembros del grupo.

La historia que narra Everett es la de un joven que decide abrirse camino haciendo lo único que dice que se le da bien, la música. Con su grabadora de cuatro pistas y guitarra en mano se plantará en Los Ángeles a probar suerte. La subida al éxito será dura, pero finalmente conseguirá sus primeros contratos discográficos después de años de rechazo despiadado: “yo, un crío de lo más ingenuo, había salido de casa de mi madre en Virginia, sin tener ni pajolera idea de si tenía posibilidades ni de en qué me estaba metiendo. Y algo estaba pasando. Estaba a punto de unirme a ese reducido grupo de afortunados que pueden hacer lo que quieren porque quieren...y encima me iban a pagar”. En poco tiempo "The Eels" firma para Dream Works Records (que más tarde será vendida a Universal Music) y Everett y compañía dejan de ser teloneros de otros grupos para convertirse en el foco principal del escenario.

"The Eels" será calificado como grupo "alternativo" o "independiente", término relacionado con el rechazo al mercantilismo de la cultura establecida y que la industria discográfica tergiversó en los 90. Fue entonces cuando las multinacionales contrataron a grupos independientes aprovechando el tirón del género. Las discográficas que llevarán casi en volandas a Everett serán también las que lo tacharán de músico “difícil” en la industria, por no comprometer su música y sus ideales: 'la canción "Beautiful Freak" no habla de un coche. La escribí sobre alguien que de verdad es diferente, y no "poco convencional" o "fuera de lo común", que es un concepto que a los publicistas les chifla', dirá el músico para justificar su rechazo a las ofertas de Volkswagen. Según Everett la supuesta "cultura alternativa" estaba a la venta, igual que cualquier otro producto comercial: "Era una rebelión contra la nada".

Everett sigue hoy en activo. Aterrizó por el Dcode Festival de Madrid en junio. Aquí, en Barcelona, actuó en la sala Bikini en setiembre del 2010 donde presentó su último trabajo “End Times”. Según explica en el libro, cuando está subido en el escenario piensa en las veces que se quiso tirar del puente cuando era adolescente, y en los que le dijeron que moriría de hambre si intentaba salir adelante con la música: “Ojalá alguien me hubiese dicho que algún día estaría sobre el escenario del Royal Albert (por donde han pasado The Who, Jimi Hendrix, Bob Dylan, Led Zeppelin, los Beatles y los Rolling Stones) ante miles de espectadores embelesados. Oigo el crescendo del cuarteto de cuerda a mis espaldas y un escalofrío me recorre la espalda y se extiende hasta la punta de los dedos y el cuero cabelludo(...).He necesitado todo este tiempo para sentirme cómodo siendo quién soy. Ha sido un rodeo larguísimo para llegar a este momento, pero era eso o me moría (...).En serio, gente. Ahora es cuando de verdad vivo”. No hay mayor satisfacción, sobre todo en tiempos difíciles como los actuales, que conseguir lo que uno realmente desea.

Fotografía: Martí Ferrer.

Escrito por CRISTINA AZQUETA (Periodísta)
Contacto:


El World Press Photo hace su ya habitual parada en el CCCB

(Lo mejor del fotoperiodismo)

Imagen ilustrativa de la noticia - El World Press Photo hace su ya habitual parada en el CCCB Un año más, y por séptima vez consecutiva, la exposición internacional de fotoperiodismo más popular y viajera se detiene en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona. Desde el 23 de noviembre hasta el 18 de diciembre los espectadores podrán ver las 170 fotografías que durante el año 2010 recogieron los mejores momentos de la actualidad mundial. Este año, además, con tres fotógrafos españoles premiados y una novedad: el World Press Photo se adentra en las redes sociales e Internet a través de dos de los proyectos que presentan.

Visitar el World Press Photo es siempre ardua tarea. No por las colas y gentíos con los que uno se suele encontrar, que también, sino porque lo que empieza por un paseo fácil por una serie de fotografías que nos trasladarán a distintas partes del mundo, termina siendo casi para todos los visitantes una introspectiva acompañada de una reflexión acerca de cómo es posible que estas imágenes sigan siendo la actualidad de nuestro mundo. Y esta es precisamente la virtud de esta exposición, su particular invitación a la conciencia colectiva acerca de conflictos, disyuntivas y situaciones que en muchas ocasiones queremos o tendemos a pasar por alto.

35.400 visitantes disfrutaron de la edición pasada de esta exposición itinerante que no en vano genera grandes expectativas a todos los amantes del fotoperiodismo, profesionales o los aficionados a esta exposición que no suele dejar indiferente. “Ver para creer” es el lema que este año la Fundación Photographic Social Vision ha elegido para la muestra que además este año cumple su décimo aniversario. Diez años de fotografías sobre los principales acontecimientos sociales, políticos, culturales y deportivos que la hacen una de las citas más importantes del ámbito del fotoperiodismo a nivel mundial.

En esta ocasión la fotografía ganadora, de la sudafricana Jodi Bieber, inmortaliza a Bibi Aisha, una chica afgana de 18 años que fue mutilada como castigo por huir de la casa de su marido en la provincia de Oruzgan, en el centro de Afganistán. Bieber retrató la imagen del horror del régimen talibán en el rostro de esta chica, cuyo retrato nos lanza de un plumazo a la cruda realidad de otras partes del mundo. Así, el World Press Photo nos transporta a los distintos conflictos armados que en la actualidad siguen sucediendo en distintos lugares. Sudán del sur, Kashmira, Pakistán o Haití son solo los escenarios, el resto y lo verdaderamente conmovedor son los protagonistas de estas instantáneas, que durante los 365 días en los que giren alrededor de las salas de exposiciones en las que el World Press Photo se exhibirá, dejarán de estar silenciados para cobrar un protagonistas.

Entre las fotografías y proyectos premiados por esta fundación en esta edición destaca el proyecto en una web documental, de manera que el World Press Photo enfatiza por primera vez el trabajo realizado en los nuevos medios y no solo en los soportes habituales. Otra referencia a las nuevas tecnologías es el reconocimiento que el World Press Photo ha realizado al trabajo de Michael Wolf presenta "Una serie de desafortunados eventos" donde usa la tecnología Google Street View incidentes de toda clase. También en la línea de las redes sociales, y con un toque de originalidad, Wolfran Hahn recibió el 2º premio de la categoría Retratos por sus fotografías de personas autorretratándose para subir las imágenes al perfil de MySpace. Estos dos reconocimientos hacen evidente la creciente presencia de los nuevos soportes en la fotografía y también como muestra de la tendencia social actual.

El jurado del World Press Photo ha estado formado por 19 miembros internacionales, y en esta edición han participado un total de 5.691 fotógrafos de todo el mundo que han enviado 108.059 fotografías clasificadas en las distintas categorías que comprende el galardón. Más de 100.000 fotografías que dan cuenta del estado del mundo y que un año más invitan al visitante a la reflexión y la crítica, ausente en muchas ocasiones en nuestro día a día.

La muestra se podrá visitar hasta el 18 de diciembre en el horario habitual del CCCB.

Fotografía: Riccardo Venturi.

Escrito por MARÍA URRERO (Gestora Cultural)
Contacto: @comunicam_


Big Draw

(La fiesta de la creatividad y la participación ciudadana)

Imagen ilustrativa de la noticia - Big Draw - La fiesta de la creatividad y la participacion ciudadana Por segundo año consecutivo, pequeños y no tan pequeños pudieron disfrutar de una jornada dedicada exclusivamente al dibujo. El pasado 23 de octubre tuvo lugar el Big Draw, la fiesta del dibujo, en los barrios barceloneses de Sant Pere, Santa Caterina y la Ribera.

Dibujos de zapatos que llenan cajas vacías. Un mural colectivo situado en pleno Paseo del Borne. Bocetos de cuerpo humano con modelos al natural. Contraste de visiones familiares actuales y futuras. Retratos realizados con plantillas de ojos, narices y bocas trazadas por grandes artistas. Pintura al chocolate. Vestuario teatral creado sobre siluetas. Creación colectiva de ciudades imaginarias a partir de figuras geométricas. Una plaza convertida en un bosque. Cabezas con cuerpos inverosímiles. Una muralla de cajas de cartón graffiteadas en el patio del Centre Cívic Convent de Sant Agustí.

He aquí algunas de las originales propuestas impulsadas por la organización del Big Draw, destinadas a animar a todo aquel que desee adquirir experiencias nuevas y diferentes en el mundo del dibujo y de la pintura.

Durante siete intensas horas el dibujo se adueñó de calles y edificios mostrándose en todo su esplendor gracias a un total de hasta diecinueve talleres, en los que se podían llevar a cabo actividades de todo tipo mediante los materiales más dispares. Lápices de colores, rotuladores, papel charol, papel de seda, spray, chocolate, tela, cartulina, pegatinas, botes de pintura, todo ello puesto al servicio de una jornada dirigida a fomentar la participación ciudadana en actividades artísticas, despertar el interés por el mundo del dibujo, de la pintura y del arte, además de generar aprendizaje unido a diversión.

La iniciativa, puesta en marcha por el Museu Picasso de Barcelona, tiene su origen en la celebración homónima que lleva once años de rotundo éxito en Londres. El Picasso ha contado este año con la colaboración de instituciones de la talla del Palau de la Música Catalana, La Seca Espai Brossa, el Museu de la Xocolata o DHUB Disseny HUB Barcelona, entre otros. Asimismo, artistas y colectivos como la conocida ilustradora de Les Tres Bessones, Roser Capdevila, el grupo de talleristas Ilu.Station, la ilustradora y escultora Meritxell Duran, el pintor y dibujante Perico Pastor o la diseñadora gráfica Rosa Llop no han querido perderse esta cita anual con el universo pictórico.
Imagen ilustrativa de la noticia - Big Draw - La fiesta de la creatividad y la participacion ciudadana


Como dijo Pepe Serra, director del Museu Picasso de Barcelona, al equipo de la institución les ha dado trabajo un hombre que dedicó su vida a la pintura. Qué mejor manera de rendirle homenaje que organizando por todo lo alto una fiesta del dibujo en el Borne barcelonés. Sólo cabe esperar que, dado el éxito de la celebración, el año que viene más instituciones y talleristas se animen a colaborar en esta interesante iniciativa para ofrecer al público una oferta de actividades artísticas, más variada si cabe.



¡No os perdáis las próximas ediciones de esta jornada dedicada a la creatividad y a la participación ciudadana!

Escrito por ISABEL MORENO YUSTE (Filóloga y Gestora cultural)
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Festejando a la Huesuda en Barcelona

(Un poco de México en Barcelona)

Imagen ilustrativa de la noticia - Festejando a la Huesuda en Barcelona Barcelona cosmopolita es una de las imágenes más atractivas para muchos residentes y visitantes de la ciudad, en algunas ocasiones esta premisa se cumple y en otras no. Un ejemplo que promueve esta imagen es la Ruta de los Altares que se celebra del 27 de octubre al 20 de noviembre en Barcelona conmemorando la fiesta mexicana de Día de Muertos.

¿Por qué una celebración mexicana en Barcelona? Porque hay una gran comunidad de mexicanos viviendo en esta ciudad multicultural y además porque dicho festejo fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en el año 2003.

Esta festividad mexicana coincide con la celebración del Día de todos los santos; sin embargo, se diferencia principalmente por su ambiente festivo, satírico y humorístico, pues se trata de una fiesta que se burla de la muerte y aclama a la vida. Originalmente el festejo indígena tenía aproximadamente un mes de duración y se celebraba el noveno mes del calendario solar azteca, pero a partir de la evangelización se cambió de fecha para que coincidiese con la celebración católica. Hoy el Día de muertos es una mezcla única de cristianismo y creencias prehispánicas, donde además entran en juego la creatividad plástica, literaria y gastronómica junto con la crítica y la sátira.

La fiesta se celebra con flores de cempasúchil, “pan de muertos”, dulces de azúcar, amaranto y chocolate, textiles y piezas de barro, cartón y madera, todas representando un mismo motivo, la Muerte. Se hacen altares-ofrendas para honrar la memoria de los muertos obsequiándoles sus alimentos y bebidas preferidas en vida. En estos días, la Muerte o también llamada la Huesuda, la Pelona, la Parca, la Fría, la Tilica, la Flaca, la Pálida o la Catrina, se humaniza, vive, danza, come, se emborracha, ríe, juega e incluso se disfraza. La muerte no es amenazante sino que se convierte en amiga y festeja con nosotros y nuestros muertos.

Este mes de noviembre se celebra en Barcelona por quinto año consecutivo la Ruta de los altares, una aproximación a este gran festejo, con el apoyo del Consulado de México en Barcelona y la participación de más de 30 entidades que tienen como propósito la divulgación de la cultura mexicana. Esta ruta incluye diversas entidades como galerías de arte, entre ellas Beaskoa, Cosmo y CMTV; museos como el Barbier-Muller de Arte Precolombino y FoodCulturaMuseum en la Antigua fábrica Moritz, el Consulado de México y diversas tiendas mexicanas como el Fantastik , cafeterías como el Café Chapultepec, bares como Malverde Bar, restaurantes como la Cantina Machito y muchos más colectivos.

La Ruta de los altares es una buena oportunidad para probar un poco de esta fiesta mexicana, mirar con ojos juguetones a la muerte y disfrutar del ingenio, humor, ironía y crítica de todos estos altares tan distintos que no sólo conmemoran a grandes personalidades, sino que también honran objetos como a los IPhone’s y denuncian la realidad política decadente de México, pero eso sí, siempre con buen humor.

Escrito por AISA SERRANO (Culturóloga y Gestora cultural)
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Barcelona en imágenes: Cuarenta años de blanco y negro

(La mirada de Brangulí)

Imagen ilustrativa de la noticia - Barcelona en imágenes: Cuarenta años de blanco y negro La muestra Brangulí. Barcelona 1909-1945, en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, está dedicada a la obra del muy barcelonés Josep Brangulí, un pionero del fotoperiodismo de la primera mitad del siglo XX. Se trata de la primera exposición antológica del autor, que hizo de su mirada un ojo atento a los cambios sociales y políticos de su ciudad.

Unas trescientas fotografías reflejan las grandes transformaciones sociales, urbanas e industriales que vivió Barcelona en el largo período de cambios entre 1909 y 1945. El camino museográfico de la muestra dibuja un cuento cronológico y dividido en temas (la misma estructura temática del archivo original de Josep Brangulí).

Entre ellos, escenas de: calles, viejas y nuevas; talleres de trabajo, en casa o en las fábricas; colegios, construcción de un barco; la primera Fira de Barcelona; manifestaciones en plazas, inauguraciones y momentos de diversión por las calles; exhibiciones de la época, deporte, boxeo o los chicos del colegio que hacen gimnasio en la playa; paisajes urbanos y nocturno; tram, playa y, finalmente, política. En particular las fotos políticas ocupan la última parte de la exhibición y tratan temas como el Rey, el general Franco, la Guerra Civil y la ocupación alemana, en un período desde los años Veinte hasta los años Cuarenta.

En el caso de Brangulí se puede hablar de supervivencia creativa. Parece que el haya acompañado la ciudad en los cuarenta años más complicados desde un punto de vista antropológico: los cambios urbanos, los cambios de costumbre y estilo de vida, los cambios políticos, están todos registrados con el sello creativo de Brangulí Foto. Rigurosamente en blanco y negro, estas fotografías marcan un fuerte contraste entre luz y sombra, lleno y vacío, particular y vista panorámica.

La sensación de mirar la ciudad que se pisotea ahora, pero cien años más joven conlleva un poco de nostalgia histórica, cuando una taza de café costaba 25 céntimos y el número de teléfono de un bar era de cuatros cifras (Bar Canaletas en la Rambla de Canaletas, Barcelona, 1920-1925).

Y la misma nostalgia se mezcla con un sentimiento de contemporaneidad ciudadana en el proyecto fotográfico participativo "Barcelona 2000-2001: Brangulí estuvo aquí. ¿Y tú?" que se encuentra en el espacio final de la exhibición. Después de cuarenta años de historia barcelonesa bajo la mirada de Brangulí, el CCCB en colaboración con Barcelona Photobloggers nos da la ocasión de participar y observar los últimos once años de los mismos lugares que Brangulí ha amado por toda su vida, a través de casi seiscientos autores.

Escrito por GIULIA ADA SEDIOLI (Experta en comunicación cultural)
Contacto: http://about.me/giulia.ada.sedioli
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Muntadas / Between the frames

(La observación activa)

Imagen ilustrativa de la noticia - Muntadas - Between the frames El Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) presenta, con motivo de la exposición Volumen, la instalación Between the Frames: the Forum (1983-1993) del artista Antoni Muntadas (Barcelona, 1942).

Con el objeto de dar una visión crítica del sistema artístico de los 80, Muntadas se embarcó en una exploración del sector que le llevó a grabar en vídeo unas 156 entrevistas a relevantes agentes del circuito internacional del arte.

Los brutos de estos testimonios tomados entre 1983 y 1991, cuentan con una duración de 200 horas. Estos datos son el reflejo de la ardua tarea emprendida por el artista en su afán por comprender y aprehender de su entorno, así como de su habilidad para concebir proyectos a largo plazo. El proceso de creación le tomó más de 10 años y la obra sigue sujeta a modificaciones e interpretaciones, “como si de una partitura musical se tratase”, en palabras de Muntadas.

El interés en analizar las transformaciones de un sistema en que el papel económico de la cultura cobraba cada vez mayor importancia, propició obtener una documentación que tiene valor por sí misma y que se puede consultar en el Centro de Estudios y de Documentación del MACBA. En los vídeos escuchamos voces como las de Harald Szeemann, Leo Castelli, Marian Goodman, Kaspar König, Benjamin Buchloh, Lucy Lippard, Pierre Restany, Catherine Millet, Daniel Giralt-Miracle, Romà Gubern, así como las de los artistas Joseph Beuys, John Baldessari, Dan Graham, Jaume Xifra, Hans Haacke y Krzysztof Wodiczko, entre otros.

Este material de base, denso, complejo y analítico… Muntadas lo engrana en un artefacto que apela a la interacción del público y le da a su vez, un protagonismo inusitado dentro del sistema del arte.

Presenta las entrevistas con un dispositivo expositivo radial: una estructura circular con un espacio central al que se abren siete pasillos con un monitor en el fondo. Así, podemos ver simultáneamente las entrevistas agrupadas en sus siete capítulos temáticos: galeristas, marchantes, críticos, coleccionistas, museos, medios de comunicación y artistas.

La estructura de panóptico invertido utilizada para la instalación alude al sistema penitenciario que según Foucault caracteriza las sociedades modernas. En esta disposición el vigilante ocupa el lugar central y es capaz de ver con precisión los movimientos de los presos que se distribuyen en las celdas a su alrededor con la ventaja de no poder ser visto por ellos.

El artista otorga aquí ese rol al espectador que puede supervisar todos los testimonios del sistema del arte a su antojo. Puede empezar a verlos agrupados por sectores, seleccionar las piezas, elegir el orden de seguimiento de la proyección, cambiar de ángulo al ubicarse en el espacio...

El público le da el último montaje a la obra, edita el vídeo con su mirada y se produce el fenómeno de la observación activa. Muntadas resume la instalación; Es una manera simbólica de pedir al público que esté alerta, que tenga los ojos bien abiertos.

Escrito por LAIA MUNAR LORENZO (Gestora cultural)
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Cruïlles

(Un espectáculo de danza comunitaria e intergeneracional)

Imagen ilustrativa de la noticia - Un espectáculo de danza comunitaria e intergeneracional - Toda ha empezado por la atracción hacia lo desconocido. ¿Sabéis de qué os hablo? Cuando tenéis esa curiosidad de experimentar algo que está en las antípodas de tu cotidiano.

Un post en Twitter anunciaba que el Mercat de les Flors estaba aceptando inscripciones para su próximo espectáculo. De las condiciones del espectáculo se sabía muy poco, solo que buscaban todo tipo de perfiles, no profesionales, desde bebés a gente mayor. Y pensé: yo podría participar, ¿no?

Este espectáculo nace de la invitación que el Mercat de les Flors hizo al coreógrafo Luca Silvestrini, director artístico de la compañía londinense Protein Dance, para crear una obra original con la participación de la comunidad de Barcelona.
En julio se hicieron dos talleres/audiciones que han servido para seleccionar a 100 personas, de las 400 que se habían inscrito inicialmente. Y desde el inicio del mes de septiembre que estas 100 personas, entre adolescentes, bebés, padres y madres, adultos y gente mayor están construyendo el espectáculo que podréis ver a partir del día 30 de septiembre.

La idea es hacer un mapa del significado de viajar, de la migración y de los cruces (cruïlles en catalán) que cada individuo tiene que hacer en su trayectoria de vida. Al ser un espectáculo que trabaja con distintas culturas, se espera que el resultado sea un retrato de la diversidad y de la identidad multicultural de los barceloneses.

Y en relación a mi primer contacto con la danza contemporánea os aseguro que fue muy duro, recuerdo estar una semana sin conseguir casi caminar, pero la sensación de ser parte del proyecto ¡es increíble!

Escrito por JOANA TAVARES ESTEVES (Gestora cultural)
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Cuando el lector se convierte en coescritor

(La experiencia de escribir un libro en los tiempos que corren)

Imagen ilustrativa de la noticia - Cuando el lector se convierte en coescritor - Algunos de nosotros somos “contadores de historias”, personas que ven a unos niños asomados a un estanque y se imaginan al momento lo que traman, cuál es el más débil, la relación entre ellos, sin importarles mucho qué hacen allí en realidad. Lo curioso de inventarse una historia así es que acaba plasmando más verdad que la que puede verse en esa pequeña escena, porque los relatos son grandes, profundos, encierran la colosal incógnita de qué es la vida.

Ya menos de nosotros apostamos por compartir desde su inicio las historias que creamos en Internet. Escribir un libro es una tarea difícil que te enfrenta a incógnitas sorprendentes: es mejor “yo” o “tú”?, cómo se acotan los diálogos?, por dónde empiezo? Incógnitas que el todopoderoso Google no suele resolver, porque a los escritores les gusta demasiado todavía la soledad de su cubil. Un blog permite compartir con el mundo los descubrimientos y trucos de un escritor mientras se convierte en escritor. Twitter da voz a los personajes desde el inicio de su creación y los mantiene vivos para los lectores que no quieren desprenderse de la novela, una vez leída. Facebook convierte a estos últimos en fans. Mapas digitales, time-lines… contribuyen a crear colaborativamente un mapa literario.

Cuando acabas tu primera novela, el panorama editorial es desolador. Su rechazo sistemático, su desorientación ante el cambio tecnológico, te enfrentan a una gran pregunta: ¿y si confío en mí lo suficiente como para responsabilizarme yo misma de mi propia promoción? Propuestas de autoedición como Bubok permiten vender una novela en papel y digital con facilidad; redes de lectores agrupan a personas que podrían amar tu libro; blogs y revistas culturales pueden quedar impresionados por tu historia, y lo más importante: ¡tus primeros lectores son tus mejores promotores!

Cuando empiezas una segunda novela… te das cuenta de ¡cuánto has aprendido de los comentarios de tus lectores! Ya no eres el mismo. Ahora, la importante fase previa de documentación se comparte: vídeos de entrevistas que realizas o de paisajes que van a salir y que complementarán la lectura más adelante, historias robadas de la calle que podrían aparecer o convertirse en juegos digitales en torno a la novela, primeros intentos de escritura en tiempo real abiertos a los comentarios de los fans… ¡vais a convertiros en co-autores en breve!

Para la tercera novela… sólo queda el último escalón: que tu comunidad de fans contribuya con una pequeña cantidad anual a pagarte el tiempo que necesitas para co-escribirla. Es decir, hacer cada vez más real el crowdfunding.

Escrito por MARÍA RIPOLL CERA (Comunicadora digital y escritora)
Contacto: @idelfonsa
www.inspectorpool.es
www.escrituraprofesional.com


Visa pour l'image recoge un año más el mejor fotoperiodismo actual

(cuando hay buenos motivos para salir de Barcelona)

Imagen ilustrativa de la noticia - Visa pour l'image - Del 27 de agosto al 11 de septiembre, la mejor selección del fotoperiodismo internacional se da cita en Perpignan, la capital de la Cataluña Nord. Este año se cumple la 23 edición de esta muestra que recoge las mejores instantáneas tomadas el año anterior. Edificios emblemáticos de la ciudad acogen un total de 25 exposiciones fotográficas gratuitas que recorren desde las guerras más actuales hasta los conflictos más olvidados, todo captado por el objetivo de la cámara de los mejores reporteros del momento y de la historia del fotoperiodismo, que también tienen cabida en Perpiñán a través de las retrospectivas que el festival dedica en cada una de sus ediciones a un fotógrafo destacado.

El festival expone además la muestra World Press Photo, galardones que premian las mejores instantáneas del año 2010 y que a partir del 23 de noviembre se podrá ver también en el CCCB como sede de esta exposicion itinerante.

Visa pour l'image es una buena excusa para salir de Barcelona y disfrutar de la fotografía en un entorno ideal para pasar un fin de semana lleno de cultura y gastronomía. A poco más de una hora y media de Barcelona, la ciudad se descubre a pie si bien es necesario reservar con antelación para dormir en alguno de sus establecimientos.

Una advertencia: Visa pour l'image no deja indiferente. A veces cuesta digerir una buena dosis de realidad.

Escrito por MARÍA URRERO (Gestora Cultural)
Contacto: @comunicam_


Luces y sombras con tortilla de patatas

(Un verano en la Sala Montjuïc)

Imagen ilustrativa de la noticia - Sala Montjuic - Una de las ofertas de cine al aire libre con más solera y encanto es la Sala Montjuïc que este año celebra la novena edición. El evento es en el foso del castillo de Montjuïc, en la montaña, y eso siempre estimula. Las sesiones empiezan con un concierto, siguen con un cortometraje y terminan con una película. Así que no hay que apresurarse. La noche discurre a modo de liturgia; los grupos de asistentes se reparten por el césped, tienden sus manteles de cuadros, destapan los tuppers y las cervezas de litro. Cabe decir que el formato está inspirado y apadrinado por el Cinéma en plein air, muestra que se celebra desde hace veinte años en el parque de la Villette en París.

La programación de esta edición de la Sala Montjuïc es excelente, combina pelis actuales de cine de autor con grandes clásicos de la historia del cine. Pienso que la programación está hecha con buen gusto y sabiduría, moviéndose con gracia por ese terreno llamado cine de calidad, adecuado para públicos exigentes pero no exclusivamente adeptos a la cinefilia. De esta manera, garantiza veladas interesantes descartando de raíz el puro cine comercial y ofreciendo pelis de nacionalidades diversas. Así desde Irán nos llega A propósito de Elly, de Argentina Leonera, de Japón Still Walking o de Francia Un profeta. Propuestas que conviven con perlas del cine norteamericano como Malditos Bastardos o Dónde viven los monstruos. Por otro lado, títulos como Nosferatu, Con faldas y a lo loco o Al final de la escapada bastan para confirmar la solvencia de los clásicos que siempre hemos querido ver en pantalla grande.

Repaso la programación y observo que predominan los cortos de nacionalidad española y me parece ésta una plataforma más que eficaz para el formato y la promoción de nuevos autores. Celebro que los cortos también salgan a tomar el fresco de allí dónde permanecen siempre encerrados, los festivales.

A nivel musical, se programan grupos, mayoritariamente instalados en Barcelona, que abarcan diferentes estilos con el denominador común de que es música que invita a la escucha. Estilos que van des del jazz, soul o blues al gipsy swing, la bossa nova o el flamenco. Me alegra saber que quién inaugura la muestra es el músico ampurdanés Sanjosex, el crooner catalán por excelencia que narra, a través de sus letras (como un cineasta lo haría con su cámara) qué es lo que nos pasa por aquí.

Es más que probable que algunas de las pelis ya las hayamos visto, pero aquí radica la magia del asunto, en la observación de la experiencia cinematográfica y de cómo difiere según los factores. Uno de ellos es el espacial. Una sala de cine convencional es oscura, tiene paredes y techo, butacas, es íntima y el silencio solo se rompe, si se rompe, por sonidos de palomitas a medio masticar. La Sala de Montjuïc es al aire libre, la butaca es el suelo y el techo el cielo, la brisa nocturna acaricia rostros, las voces de la gente se entrecortan, juegan si hace falta con la de los actores.

El cine al aire libre supone una experiencia más cercana al concierto que a la práctica íntima de la sala de cine. Costumbres como ésta nos conectan con lo primitivo, con los corros que las abuelas hacen en los pueblos, con los niños que cuentan cuentos alrededor del fuego. Son cosas que se pierden, que se van, olvidando que los niveles de felicidad del ser humano se disparan cuando se tiene consciencia de grupo, de pertinencia, de colectivo. Me viene a la cabeza la película de Michel Gondry, Rebobine por favor, en la que para salvar un videoclub de barrio los protagonistas graban una peli de lo más casera con los vecinos como protagonistas. El barrio entero acude a la proyección que tiene lugar en plena calle, con una sábana y un proyector robado en el Blockbuster. Gondry muestra el cine como vigorizante de una barrio que estaba casi muerto y como aglutinador social.

Leo en algún sitio que en los autocines existía lo que llamaban la lover’s lane, la última fila dónde los amantes se sentaban para disfrutar de más cosas que de la película. Definitivamente, el cine al aire libre tiene algo de festivo y social, y eso hace que sea más probable que te pasen cosas fascinantes allí que en el Verdi Park o en el Cinesa Diagonal. La película actúa como un telón de fondo perfecto; susurros y colores. La Sala Montjuïc me parece una buena oportunidad para salir a la calle, despechar al sofá, y vivir una experiencia como dios manda, envuelta con el sonido de la noche, posiblemente calurosa, en dolby surround.

Escrito por MARION BETRIU ROURE (Guionista)
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Un verano en la ciudad

(Noches de cine al aire libre)

El verano es como la tierra prometida, como una merienda envuelta en papel de plata, como el silencio de madrugada, como yo qué sé, un sin ti no quiero. El verano es como meter todo lo que nos gusta en una cesta de mimbre y dejarlo en un escaparate. El verano, y esto es así, es lo más. Ablanda el mal genio, abre la puerta de tu casa, descorre las cortinas, grita himnos de libertad por la ventana… y te echa de patitas a la calle, arrancándote los jerséis de cuajo, poniendo en evidencia la piel grisácea, el culo reblandecido y los ojos doloridos por exceso de encierro. Y te devuelve el color, la vida y el sentido, aligerándote de las altas dosis de pesar invernal. El verano es andar sobre el suelo y notar como éste, un año más, se abre bajo tus pies y lo que más apetece hacer es volar. Esto es más o menos el verano. Luego habrá veranos mejores y peores, vacaciones fascinantes o superaburridas, es verdad, pero ese ya es otro tema.

Imagen ilustrativa de la noticia - Un verano en la ciudad - También está el tema de pasar el verano en la ciudad que como concepto es peliagudo e invita a adjetivos terminados en al, como letal, infernal, criminal. La idea de comer cemento en verano no se presenta como un buen plan. Pero a veces y porque las cosas no son como nos gustaría que fueran no toca otro remedio que habitar la ciudad. Cuando esto pasa, hay que detenerse y ahondar en el análisis de la situación en busca de ventajas, alguna tiene que haber, siempre hay que rascar. Yo lo he hecho, así que allá voy.

La ciudad se vacía convirtiendo a los que se quedan en una minoría, cosa que les hace cómplices, cercanos, a algunos incluso especiales. La ciudad les pertenece, ahora que no hay nadie, ahora que casi nadie los ve. Se cruzan más miradas en los andenes de los metros, se susurran más palabras en los pasillos de los supermercados, se beben más cañas en las terrazas de los bares. Es la comunión de los que pasan el verano en la ciudad y os digo que puede llegar a molar. Se viven las cosas cotidianas de manera distinta, se viaja en la propia ciudad. A quién no le ha excitado dar un paseo nocturno por una Diagonal desierta y observar como los semáforos juegan a cambiar de color sin ningún sentido? Mirar una peli a altas hora de la madrugada con el ventilador contra la cara porque con semejante calor no hay quien duerma? Tomar una horchata helada percibiendo como el suelo urbano entra en erupción bajo tus pies? Sentirse caribeño, sentirse lento con justificación? Pensar que nada es tan importante porque es verano y, qué coño, el mundo también necesita reposo? Pues eso.

Aclarado que el verano es un territorio más abierto y menos atado a la norma, entendemos y celebramos la proliferación en los últimos años del llamado cine al aire libre, costumbre de antaño recuperada con más que éxito en pleno siglo XXI. Y es que hay que escuchar a las abuelas, hay que leer libros de historia, hay que recordar que la primera vez que vimos Grease a todos nos fascinó que esos chicos fueran al cine en coches descapotables. Vale que era más importante tocar tetas que ver una película, pero tampoco estamos tan lejos.

Pienso que el cine al aire libre de hoy en día es una derivación del concepto de autocine que se inventó en EUA. Cuentan que el inventor fue un tal Richard Hollingshead que lo creó para que su rolliza madre pudiera ver películas puesto que ésta no cabía en las butacas de las salas de cine. Corrían los años 30 y la iniciativa solucionó otro grave problema del momento, el que los padres de las familias pudieran llevar al cine a sus bebés y niños ruidosos sin temor a molestar. En un principio, el concepto era familiar y alcanzó su máxima popularidad entre los años 40 y 50 coincidiendo con el baby boom. Los padres podían cuidar de los niños mientras disfrutaban con películas, sobretodo comedias americanas, campando a sus anchas en los autocines que se multiplicaban por todos los EUA. Con la implantación del televisor por cable, las familias dejaron de acudir y los autocines se abarrotaron de jóvenes hambrientos de diversión y de historias gamberras, descaradas, salvajes. Así que los estudios empezaron a producir películas destinadas a la exhibición en los autocines, la mayoría de ellas de serie B o Z. Son los grandes tiempos del llamado cine de explotación. Pero cuando estos jóvenes crecieron, el cine al aire libre cayó en el olvido… hasta que llegamos al siglo XXI, viajamos a Barcelona y el calor insoportable del verano en la ciudad nos obliga a volver a empezar con una tradición que exigía ser reencontrada.

Escrito por MARION BETRIU ROURE (Guionista)
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